martes, 23 de marzo de 2010

Busto de Nefertiti

Las autoridades egipcias han anunciado hoy que recuperarán el próximo marzo un sarcófago de madera de la Dinastía faraónica XXI (1081-931 a.C) que fue incautado por las autoridades de EE.UU. y que

Sarcófago de un individuo llamado Imesy, perteneciente a la 21a  dinastía /EFE
Sarcófago de un individuo llamado Imesy, perteneciente a la 21a dinastía /EFE
22-2-2010 20:01:19
Las autoridades egipcias han anunciado hoy que recuperarán el próximo marzo un sarcófago de madera de la Dinastía faraónica XXI (1081-931 a.C) que fue incautado por las autoridades de EE.UU. y que había sido vendido por un galerista español.
Según un comunicado del Consejo Supremo de Antigüedades (CSA), el sarcófago es antropomorfo y representa la imagen de una persona identificada como Imesy.
En la pieza aparecen dibujos de distintos colores y frases religiosas escritas para ayudar al difunto durante su viaje al mundo eterno que los egipcios de la época faraónica creían que había después de la muerte.
El sarcófago, que según el CSA salió de manera ilegal del país, está custodiado en la actualidad por las autoridades aduaneras de Miami (EEUU), y será entregado al secretario general del CSA, Zahi Hawas, en un acto oficial que se celebrará el próximo 10 de marzo en Washington.
El proceso de regreso de esta pieza comenzó en octubre de 2008, cuando las autoridades de Miami informaron a Hawas de que se habían incautado de un sarcófago que procedía de España y que estaba registrado a nombre del galerista español Félix Cervera .
La nota añade que las autoridades estadounidenses afirmaron que Cervera no disponía de documentos oficiales que demostraran que el sarcófago era de su propiedad. Cuando Hawas pidió oficialmente a EE.UU. la recuperación de la pieza, Cervera rechazó entregarla a Egipto y entonces el responsable de antigüedades egipcio inició un proceso judicial en el que se determinó que el sarcófago debía regresar al país del Nilo.
Según informó el diario estadounidense El Nuevo Herald, coincidiendo con el comienzo de dicho proceso judicial el 19 de noviembre, antes de ser interceptado por las autoridades aduaneras de Miami el sarcófago partió de España, pasó por Irlanda, aterrizó en la ciudad estadounidense de Orlando (Florida) y llegó a Miami. Documentos en regla Felix Cervera, uno de los propietarios de la galería barcelonesa Arqueología Clásica, aseguró entonces al Nuevo Herald que había vendido el sarcófago y que éste había emprendido su viaje con "todos los papeles en regla". Cervera dijo hoy a EFE desde Barcelona que "es mentira que el sarcófago saliera de manera ilegal". "La pieza se vendió con factura de compra y con el permiso de exportación de las autoridades españolas pertinente", añadió.

El galerista atribuye al funcionario de la Aduana de Miami, que "nunca había visto un sarcófago", el origen de litigio, pues "
al llamar a Egipto, las autoridades del Consejo Supremo de Antigüedades siempre responden que la pieza es suya y que salió de manera ilegal, siempre, incluso con la estatua de Nefertiti o la piedra Rosetta". Cervera opina que "si en lugar de Miami, la pieza hubiera entrado en EEUU por Nueva York, donde están más acostumbrados a ver sarcófagos de este tipo, no habría habido ningún problema".
Al parecer, la pieza arqueológica provenía de una colección privada perteneciente a Miguel Ángel Buendía. Pero según la fiscalía de Miami, Buendía no entregó la documentación de cómo se había hecho con la pieza antropomórfica. Según informó el rotativo estadounidense, que citaba documentos del proceso, Buendía había declarado a la fiscalía que había encontrado el sarcófago en unos viajes por Europa y Egipto en la década de los 70. La recuperación del sarcófago se ha producido dentro de la campaña lanzada hace ocho años por el Consejo Supremo de Antigüedades egipcio para recuperar las piezas arqueológicas que habían salido del país de manera ilegal. Durante estos ocho años, alrededor de cinco mil piezas han regresado a Egipto.

El famoso busto de Nefertiti, la faraona que se exhibe en el Neues Museum de la capital alemana, ya no podrá ser fotografiado, ni si quiera sin flash, para evitar la degradación de los pigmentos de la

Fotografía de archivo del busto de Nefertiti /EFE
Fotografía de archivo del busto de Nefertiti /EFE
18-2-2010 17:35:30
El famoso busto de Nefertiti, la faraona que se exhibe en el Neues Museum de la capital alemana, ya no podrá ser fotografiado, ni si quiera sin flash, para evitar la degradación de los pigmentos de la escultura.
Así lo han anunciado hoy desde la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, que han explicado que la medida se toma como precaución ante el incumplimiento, por parte de muchos visitantes, de la norma que prohíbe fotografiar con flash a la reina egipcia.
No obstante, según han añadido, la prohibición de hacer fotos solo atañe al famoso busto, que requiere de una especial protección, por lo que el resto de piezas que alberga el museo podrán seguir siendo retratadas, siempre sin flash.
La reina del Nilo, uno de los tesoros arqueológicos más preciados de Berlín, está protegida por una urna de cristal antibalas en una pequeña sala con luces tenues y, hasta ahora, se permitía a los visitantes que tomaran imágenes sin flash del busto.
La pieza, que cuenta con más de 3.500 años de antigüedad, se ubica desde el pasado mes de octubre en el Neues Museum, en la isla de los museos, lugar que fue su primer emplazamiento para ser exhibida, después de haber sido descubierta en Egipto por arqueólogos alemanes hace casi un siglo.
A partir de ahora, los turistas tendrán que conformarse con las postales, ya que no podrán llevarse a casa un recuerdo en su propia cámara de la que está considerada como la "Mona Lisa" de la Antigüedad.


Nefertiti vuelve a su vieja morada
Busto de Nefertiti / AFP
Actualizado Lunes, 05-10-09 a las 18:58
El busto de Nefertiti regresó hoy al Neues Museum, su primera vivienda en Berlín, de la que fue sacada durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial para emprender luego un largo periplo por domicilios provisionales.
El busto de la Reina del Nilo, la llamada «Mona Lisa» de la antigüedad, llegó al recién remozado museo procedente del vecino Altes Museum, ambos en la Isla de los Museos berlinesa, entre enormes medidas de seguridad.
Se trata de la enésima mudanza que soporta el busto de Nefertiti, la esposa del faraón Akenaton, desde que los arqueólogos alemanes la hallaron en el Valle de Amarna, en 1912, y la trasladaron a la capital alemana.
La pieza, de 3.500 años y considerada el más bello busto del mundo, pasará aún unos días dentro de su embalaje protector especial.
Tras un tiempo prudencial de aclimatación, será introducida en su nueva vitrina bajo una de las cúpulas del museo, en cuyas salas también se exhibirán las piezas restantes de la colección de arte egipcio berlinesa.
El próximo 15 de octubre se producirá la presentación ante la prensa de Nefertiti en su emplazamiento definitivo en el Neues Museum, que abrirá sus puertas al público dos días después.
El reestreno en Berlín tendrá rango de acontecimiento ciudadano, ya que durante los dos primeros días siguientes a la reapertura para los medios la entrada al Neues Museum será gratuita, por lo que cabe esperar largas colas.
Los sobresaltos de la «reina viajera»El Neues Museum -una de las cinco piezas de la Isla berlinesa, junto al Altes, el Pergamon, el Bode y la Alte Nationalgalerie- ha sido restaurado por el arquitecto británico David Chipperfield y abrió sus puertas brevemente hace unos meses, aunque vacío, para volver a cerrar luego mientras se acondicionaba su interior.
El busto de Nefertiti es una de las piezas más preciadas de Berlín, cuyas autoridades se han negado siempre -desde tiempos de Adolf Hitler- a las demandas de restitución de Egipto, que considera que en su momento fue sacado ilegalmente del país.
La «reina viajera» durmió sepultada en el Valle de Amarna sin sobresaltos durante sus primeros 3.400 años de existencia, pero desde que fue descubierta por el arqueólogo Ludwig Borchardt ha ido de traslado en traslado.
Primero fue exhibida en el Neues Museum, pero tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial las autoridades del Tercer Reich la escondieron en una mina de Turingia (este del país).
Tras el fin del nazismo fue recuperada por las tropas estadounidenses y mostrada al público primero a las afueras del sector americano berlinés y, a partir de 1967, en el barrio de Charlottenburg.
A partir de la reunificación sufrió nuevas mudanzas: primero se la colocó en el Kulturforum, un moderno complejo museístico.
Luego fue llevada al Altes Museum, a la espera de que quedara listo el edificio restaurado por Chipperfield, en unas obras en las que se invirtieron unos 200 millones de euros.
El arquitecto británico optó por un concepto de restauración que deja al aire las cicatrices del tiempo y no recompone lo que quedó destruido, sino que lo sustituye por materiales nuevos, piedra blanca, rectas columnas, suelos de madera y estructuras de acero.


Actualizado Jueves, 15-10-09 a las 17:51
Nefertiti recuperó hoy su posición de reina absoluta de Berlín en el Neues Museum, su primer emplazamiento tras ser descubierta por arqueólogos alemanes en 1912, destruido por los bombardeos de la II Guerra Mundial y recuperado ahora tras una costosa rehabilitación.
El busto más codiciado del mundo regresó así a su lugar en la Isla de los Museos, el primero desde donde fascinó al mundo, después de un largo peregrinaje por domicilios provisionales.
La Reina del Nilo, de unos 3.500 años de antigüedad, superó su re-estreno, de nuevo sepultada por cientos de flashes de cámaras y equipos de televisión de todo el mundo, a la espera de que mañana la canciller Angela Merkel inaugure oficialmente el recuperado Neues Museum.
El camino de Merkel hasta el museo será menos largo que el recorrido que hizo el busto desde Egipto a Europa, primero, y por distintos emplazamientos en Alemania, después. La canciller y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, viven enfrente del museo de Pérgamo, también en la Isla. Nefertiti y la estatua de su esposo, el faraón Akenaton, serán ahora sus vecinos, junto con el total de 35.000 piezas y 60.000 papiros que forman la colección del Museo Egipcio, repartidos entre las salas de exhibición y depósitos del Neues Museum.
A la reina se le ha reservado un espacio de honor, bajo la cúpula del ala norte del museo, que sí sobrevivió a los bombardeos. En las restantes tres plantas se distribuirán las otras piezas, incluido Akenaton, envuelto entre sarcófagos, relieves, joyas y papiros.
Una costosa recuperaciónLa recuperación del edificio, arrasado por los bombardeos sobre el Berlín del Tercer Reich entre 1943 y 1945, costó 200 millones de euros. El encargo recayó en el arquitecto británico David Chipperfield, quien optó por dejar al aire los estragos del tiempo y no maquillar siquiera los balazos que quedaron en su superficie. Por las mismas razones que a ningún restaurador se le ocurrió "recomponer" el ojo izquierdo de Nefertiti, a Chipperfield no le pareció oportuno llevar a cabo una reconstrucción piedra a piedra.
Lo que se comieron las bombas fue sustituido por nuevos materiales -piedra natural, hormigón y finas maderas escandinavas-, ensamblado con las ruinas y partes originales que sí sobrevivieron. De la escalinata construida en 1843 por Friedrich-August Stüler, flanqueada por frescos de Wilhelm von Kaulbach, no quedó nada en pie y en su lugar Chipperfield diseñó una imponente réplica en piedra blanca desnuda, sin sombra de clasicismo.
Para los adoradores de las reconstrucciones fieles será una perversión, pero desde que el museo reabrió sus puertas seis meses atrás, con las salas vacías, el creativo homenaje a la ruina y la cicatriz de Chipperfield se ha ganado el elogio general.
Al pre-estreno del edificio siguieron meses de acondicionamiento interior y hace una semana se produjo el último proceso de embalaje de Nefertiti, entre grandes medidas de seguridad, a lo que siguieron varios días de aclimatación hasta su presentación.
Con su inauguración se cierra la recuperación de la Isla de los Museos, que agrupa el Pérgamo, el Neues, el Altes, el Bode y la Alte Nationalgalerie y que ha costado 1.000 millones de euros. Se espera que concluya aquí el largo peregrinaje de la Reina del Nilo, a la que las autoridades egipcias reclaman aún como propia por considerar que fue sacada ilegalmente del país.
Sin sobresaltosNefertiti pasó sepultada y sin sobresaltos 3.400 años en el Valle de Amarna, hasta que fue descubierta por el arqueólogo Ludwig Borchardt en 1912. Primero fue presentada en el Neues Museum, donde encandiló ya al Kaiser Guillermo II, que se llevó consigo una réplica a su exilio holandés, en 1918.
También cautivó a Adolf Hitler, que además de negarse a restituirla a Egipto hizo que se la ocultase en una mina de Turingia mientras ordenaba a la población de Berlín resistir hasta la última gota de su sangre bajo los bombardeos. De Turingia la rescataron las tropas estadounidenses y durante décadas fue exhibida en el sector americano del Berlín dividido por el Muro. Primero, a las afueras de la ciudad y a partir de 1967, en el Museo Egipcio del barrio de Charlottenburg.
Tras la reunificación vinieron un sinfín de nuevas mudanzas en varios domicilios provisionales: primero fue colocada en el Kulturforum, entre los neones de un moderno complejo museístico, y luego en el Altes Museum, ya en su Isla, mientras Chipperfield le acondicionaba un museo a la altura.
El Neues Museum reaparece ahora como un bello tributo a los estragos del tiempo.

¿Quién era ella? La identidad de la madre de Tutankamón continúa siendo un misterio para los arqueólogos que tratan de dibujar el complicado árbol genealógico del faraón que gobernó Egipto entre 1361

¿Quién era esta mujer? Momia de la madre de Tutankamón / EFE
17-2-2010 20:28:44
¿Quién era ella? La identidad de la madre de Tutankamón continúa siendo un misterio para los arqueólogos que tratan de dibujar el complicado árbol genealógico del faraón que gobernó Egipto entre 1361 y 1353 a.C. Un día después de dar a conocer al mundo que el joven rey no fue asesinado, sino que falleció de varias enfermedades, principalmente de malaria, el arqueólogo Zahi Hawas, que dirige la investigación, ha ofrecido nuevos y sorprendentes datos sobre la familia de la momia más famosa del mundo. Para empezar, reconoce que, por muchas pruebas de ADN que han practicado a diez momias relacionadas con el faraón, la identidad de su madre sigue siendo un misterio. Descarta que fuera la bella Nefertiti, esposa de Akanetón, que sí se ha comprobado que es el padre de la criatura, pero apunta algo digno de un culebrón: la madre pudo ser una hermana del padre.
«La madre del rey Tutankamón es hija de Amenhotep III, y por eso no puede ser Nefertiti. Tenemos que descubrir el nombre de la madre de Tutankamón», ha dicho con empeño Hawas en el maravilloso Museo Egipcio de El Cairo.
Sentado frente a tres momias que han sido objeto de pruebas de ADN en los últimos dos años, Hawas ha relatado algunos de los secretos sobre la familia del faraón joven, que murió a los 19 años, y que ya fueron desvelados ayer en un artículo publicado en la revista científica Journal of the American Medical Association (JAMA).
Los expertos que hicieron un estudio genético de la momia de Tutankamón y de varios de sus familiares -diez momias vinculadas al faraón y otras cinco pertenecientes al Nuevo Reino que se utilizaron como grupo de control-, llegaron a la conclusión de que con toda probabilidad su padre fue el rey Akenatón, cuya esposa principal fue Nefertiti. Pero según los análisis de ADN realizados a la momia del joven gobernante egipcio, Tutankamón tiene que ser el descendiente de una de las cinco hijas que Amenhotep III tuvo con la reina Tiye (madre de Akenatón), por lo que Nefertiti, que no era hija de Amenhotep, no puede ser su progenitora. Eso sí, su madre podría ser una hermana de su padre.
El también secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades ha asegurado que Tutankamón, cuya tumba fue descubierta en 1922 por Howard Carter en Luxor, no fue asesinado, tal y como suponían algunos arqueólogos. Para Hawas el joven faraón sufría de malaria, no podía caminar por problemas óseos y se cayó justo antes de morir, causas que, según el arqueólogo, contribuyeron a su muerte. «Ahora revelamos al mundo desde aquí, El Cairo, cómo murió Tutankamón», ha añadido Hawas.

Las autoridades egipcias celebrarán los próximos días una reunión urgente para tratar el retorno del busto de Nefertiti de Berlín a El Cairo. Esta decisión fue tomada tras una reunión que mantuvo ayer

21-12-2009 13:46:28
Las autoridades egipcias celebrarán los próximos días una reunión urgente para tratar el retorno del busto de Nefertiti de Berlín a El Cairo. Esta decisión fue tomada tras una reunión que mantuvo ayer el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawas, con la directora del Museo Egipcio de Berlín, Friederike Seyfried, informa Efe. Seyfried entregó a Hawas el protocolo firmado en 1913 entre los entonces responsables de las antigüedades de Egipto y el descubridor del busto de Nefertiti, Ludwing Borchardt, profesor del Instituto Imperial Alemán de Ciencias Egipcias. Borchardt descubrió en 1912 el busto de la reina Nefertiti durante unas excavaciones en Tel el Amarna (sur de Egipto). Hawas aseguró que ese documento describió la pieza como una estatua de yeso de una princesa, a pesar de que Borchardt sabía que era una obra de piedra caliza de la reina Nefertiti. «Eso confirma que Borchardt anotó esta descripción para que su país, Alemania, adquiriera la estatua», explicó Hawas.
Insistió en que el hecho de que Borchardt escondiera la estatua en Alemania durante diez años y la presentara en los años 20 del siglo pasado confirma el «la salida inmoral de la pieza dee Egipto después de haber engañado a las autoridades egipcias». Ha-was destacó que la visita de la directora del Museo Egipcio de Berlín a El Cairo tiene el objetivo de entregar aquel protocolo firmado sobre el busto, y que Seyfried no puede tomar ninguna decisión sobre su posible devolución.
El pasado día 18, el Museo Egipcio de Berlín rechazó que esté negociando el retorno del busto a Egipto y aseguró que no ha habido una petición oficial de devolución. «Los documentos demuestran claramente que el Estado prusiano adquirió legalmente el busto y que no existe derecho de reclamación por parte de Egipto», subrayó un comunicado del museo.











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