martes, 23 de marzo de 2010

Busto de Nefertiti III

PAULA ROSASCORRESPONSALEL CAIRO. A 50 kilómetros de Alejandría, un templo podría albergar el secreto mejor guardado de Egipto: las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio. La reina más famosa del Nilo y


Egipto, a punto de despertar a Cleopatra
Egipto, a punto de despertar a Cleopatra
15-5-2007 03:19:56
PAULA ROSAS
CORRESPONSAL
EL CAIRO. A 50 kilómetros de Alejandría, un templo podría albergar el secreto mejor guardado de Egipto: las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio. La reina más famosa del Nilo y su amante, el general romano, verán la luz este año si no falla la intuición de un equipo de arqueólogos encabezado por Zahi Hawass, el director del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, que asegura conocer el lugar donde los amantes duermen su sueño eterno.
En 1922, la fiebre por la egiptología invadió medio mundo con el descubrimiento de la tumba intacta del faraón niño Tutankamón. Ahora, Hawass anuncia que 2007 no será menos. Además del sepulcro de Cleopatra, el jefe de los arqueólogos dice haber encontrado la momia perdida de una de las pocas faraonas que ha tenido Egipto, Hatshepsut, y ha anunciado también que en octubre revelará el secreto de cómo se construyó la Gran Pirámide de Keops.
Quien dijo que la capacidad de hacer varias cosas a la vez está reservada a las mujeres no conocía a Zahi Hawass. El arqueólogo es capaz de mantener una entrevista a la vez que despacha a sus secretarias, atiende el teléfono, revisa recortes de prensa y presupuestos y da órdenes a sus colaboradores. La puerta de su despacho en el Consejo Superior de Antigüedades permanece siempre abierta, y el trasiego de científicos, burócratas, ayudantes y periodistas es constante. Todo aquél que quiera levantar una piedra en Egipto tiene que pasar obligatoriamente por el todopoderoso Hawass.
«La apertura de las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio va a ser uno de los mayores descubrimientos de los últimos tiempos», señala convencido el arqueólogo. Puede que no se parecieran a Elisabeth Taylor y Richard Burton, como reveló recientemente una moneda con sus rostros, bastante menos agraciados que los de sus «álter ego» cinematográficos. Pero la tumultuosa historia de los amantes sigue cautivando, y el polémico egiptólogo sabe muy bien cómo atraer la atención de los medios de comunicación.
Uno de sus equipos -Hawass dirige muchas de las excavaciones- trabaja actualmente en Tabusiris Magna, un templo cercano a la metrópoli mediterránea de Alejandría. «Creemos que dentro debe haber alguien muy importante, ya que es un lugar muy sagrado, muy especial» añade. «Además tiene mucho sentido que hubieran sido enterrados allí, ya que es el lugar perfecto para esconder a cualquier persona importante», explica Hawass. Una de las profesiones más antiguas en Egipto es la de ladrón de tumbas, y reyes y faraones se cuidaban mucho de que su última morada fuera secreta y se mantuviera protegida de los saqueos. «Si hubieran sido enterrados en Alejandría, todo el mundo lo sabría y sus tumbas no hubieran durado ni un día», razona Hawass.
Por ahora, el equipo ha encontrado dos puertas, a unos diez metros de profundidad, y una pista importante: un busto de Cleopatra, que ha desatado el optimismo entre los arqueólogos. Pero la enérgica personalidad del egiptólogo despierta sentimientos encontrados, y no son pocos los científicos que recomiendan cautela ante el «descubrimiento».
El ADN de Hatshepsut
Tampoco la momia de Hatshepsut está exenta de polémica. «He analizado seis momias sin identificar en el Valle de los Reyes, que pertenecen a la realeza pero de las cuales no sabíamos sus nombres». Hawass no le hace ascos a hablar en primera persona a la hora de contar los hallazgos de sus equipos: «Las he pasado por el escáner y he encontrado la momia de Hatshepsut, aunque aún no puedo desvelar cómo».
El arqueólogo piensa dar un golpe de efecto a finales de junio, cuando desvelará en «una gran rueda de prensa» el secreto de la más influyente faraona, que reinó durante más de 20 años a mediados del siglo XV a. C. «Incluso hemos analizado su ADN, por lo que estoy cien por cien seguro de que es ella», afirma, tajante, Hawass.
Sin embargo, el egiptólogo deberá aportar pruebas para convencer a un buen grupo de arqueólogos aún escépticos ante el hallazgo. Hasta ahora, se había estudiado la posibilidad de que la momia de la faraona fuera una de las dos descubiertas en 1903 en la tumba conocida como KV60, en el Valle de los Reyes. Una de ellas, la de una mujer de 1,50 metros de estatura, se guardó en los desvanes del Museo Egipcio en El Cairo, y se identificó en 1906 como Sat Ra, o «Gran Nodriza In», la niñera de Hatshepsut. La otra, rolliza y con grandes pechos, se quedó en la tumba. El año pasado Hawass anunció que la momia de los grandes pechos podría ser en realidad la nodriza, y la que ha pasado todos estos años olvidada en los almacenes del museo cairota, que fue envuelta con más cuidado y con paños de lino mucho más fino, la famosa faraona. Sólo la ciencia podrá confirmar esta hipótesis.
Otro de los proyectos que han captado la imaginación del gran público es el de la cámara secreta de la mayor pirámide del mundo, la del faraón Keops. En 2002, un robot de fabricación americana abrió un agujero en una pared de piedra en un pasadizo de la pirámide, ante la atenta y esperanzada mirada de Hawass. Para su decepción -y la de miles de egiptólogos- la operación sólo reveló una segunda puerta sellada. «Ahora estamos intentado encontrar el mejor equipo que pueda trabajar con nosotros para finalizar este proyecto», explica el arqueólogo. Otro robot perforará la segunda puerta en octubre y, con suerte, «desvelaremos el secreto de la pirámide», dice Hawass. Sólo se ha descubierto el 30 por ciento de los tesoros en Egipto, recuerda el arqueólogo, que sueña con encontrar un día la tumba de la bella reina Nefertiti.

P. R. CORRESPONSALEL CAIRO. Mediático, apasionado y polémico. Muchos son los adjetivos que se han utilizado para describir a Zahi Hawass, el director del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto


15-5-2007 02:45:04
P. R. CORRESPONSAL
EL CAIRO. Mediático, apasionado y polémico. Muchos son los adjetivos que se han utilizado para describir a Zahi Hawass, el director del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, pero, sin duda, el que mejor lo define es el de obstinado. En plena pelea con Alemania por el préstamo del busto de la reina Nefertiti, Hawass ha anunciado que un equipo de expertos egipcios viajará la semana que viene a Barcelona para comprobar la autenticidad de una estatua que se exhibe en el museo de la fundación Jordi Clos.
Pero Hawass no se queda ahí. El jefe de los egiptólogos mandará una carta dentro de unos días para exigir que el madrileño Templo de Debod sea trasladado a un museo, según adelantó a este periódico.
La escultura del Imperio Antiguo que guarda el museo barcelonés, esculpida en piedra caliza y coloreada, representa a la princesa Nafrat, que significa «la bella». Egipto considera que podría haber sido sustraída ilegalmente. Además, El Cairo podría reclamar otras 16 reliquias que, según él, se encuentran «en un tribunal catalán».
Espías en todo el mundo
La denuncia realizada por una arqueóloga que trabajó en este museo barcelonés, que señalaba las 17 piezas como robadas, despertó los radares de Hawass, que dice tener «espías en todo el mundo».
El museo se escuda en que la estatua de Nafrat fue comprada hace siete años a una galería suiza en subasta pública, y que todos los papeles de la pieza están en orden. A pesar de todo, el director considera que «la relación con España es muy buena. Esta es la primera vez que hemos tenido que pedir que nos devuelvan algo».
No sucede lo mismo con Alemania, a la que Hawass amenaza con cortar «todo tipo de relaciones científicas y préstamos para exposiciones» si no le deja temporalmente el busto de la reina Nefertiti para la inauguración del nuevo Museo Egipcio, prevista para 2012. El Consejo aún debate si esta medida se aplicará a todo el país germano o sólo a Berlín, donde se encuentra el busto de la bella reina.
«A partir de ahora sólo vamos a tratar con países civilizados» dice Hawass desde su despacho cairota. Los 16 equipos de arqueólogos alemanes que trabajan en los yacimientos egipcios no deberían tomar las amenazas del egiptólogo a la ligera, porque su empeño suele ser infatigable. Egipto pide el retorno de 4.000 reliquias, incluidas la Piedra Rosetta, el zodíaco del templo de Déndera y otras de todo el mundo.

PAULA ROSAS CORRESPONSALEL CAIRO. Si alguien en el mundo se considera el heredero de Indiana Jones, ése es Zahi Hawass. El secretario general del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto no ceja en


2-5-2007 10:18:46
Si alguien en el mundo se considera el heredero de Indiana Jones, ése es Zahi Hawass. El secretario general del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto no ceja en su empeño de ver las más preciadas reliquias nacionales en suelo patrio, aunque sea de forma temporal. Y Hawass apuesta por todo lo alto. El obstinado egiptólogo ha anunciado esta semana que el Ministerio de Exteriores egipcio enviará cartas al Reino Unido, Francia, Alemania y EE.UU. para pedir en préstamo las más importantes piezas egipcias que guardan en sus museos, entre ellos la Piedra Rosetta y el busto de la reina Nefertiti.
Hawass quiere que las piezas se exhiban en la inauguración del nuevo Museo Egipcio, prevista para el año 2011, que se situará en los aledaños de las pirámides de Giza, o en el museo Atum, que abrirá sus puertas en la ciudad de Minia (en el delta del Nilo) en 2010. La batalla será complicada.
Ésta no es la primera vez (ni será la última) que Egipto emprende tamaña empresa. Recientemente, el mediático arqueólogo exigió al gobierno alemán que la bella reina policromada, que actualmente se expone en el Museo Antiguo de Berlín, viajara durante tres meses a Egipto. Hawass quería que la valiosísima pieza hiciera una gira por su país natal antes de ser trasladada al Museo Nuevo de la capital alemana, prevista para 2009, donde las autoridades germanas quieren que la reina descanse eternamente. Pero la negativa fue rotunda: Nefertiti no está en condiciones de viajar.
El busto de la reina, de 3.000 años de antigüedad, fue descubierto en 1912 por un egiptólogo alemán, y desde entonces se encuentra en Alemania.
El Museo Británico tampoco parece estar por la labor de ver una de sus más valiosas piezas, la Piedra Rosetta, en tierras faraónicas. La estela de granito negro, descubierta en 1799 por las tropas napoleónicas en el delta del Nilo, sirvió para descifrar la escritura jeroglífica y su valor es incalculable. El Reino Unido se ha negado siempre a prestar una de las piezas estrella de su museo de arte antiguo.
Pero Hawass también quiere contar con el zodíaco del templo de Déndera, un valioso bajorrelieve que se situaba en el techo de este santuario egipcio y que hoy se muestra en el museo del Louvre de París. Y con las esculturas de los arquitectos de las pirámides de Keops (Hemiunu, en el Museo Roemer-Pelizaeu de Berlín) y de Kefrén (Anchhaf, en el Museo de Bellas Artes de Boston).
La cruzada por recuperar sus tesoros expoliados tiene mucho de nacionalista. El mes pasado, un Hawass triunfador sacaba pecho tras conseguir recuperar un mechón de pelo del mismísimo Ramsés II que un incauto había intentado vender a través de Internet.

El gobierno de Egipto presentó hoy públicamente los mechones de pelo de Ramsés II, "repatriados" la semana pasada, y anunció una campaña para recuperar las piezas arqueológicas que permanecen


Los mechones de pelo de la momia de Ramsés II, repatriados a  Egipto
Los mechones de pelo de la momia de Ramsés II, repatriados a Egipto
10-4-2007 19:46:47
El gobierno de Egipto presentó hoy públicamente los mechones de pelo de Ramsés II, "repatriados" la semana pasada, y anunció una campaña para recuperar las piezas arqueológicas que permanecen "ilegalmente" fuera del país, informó el ministro de Cultura egipcio, Faruk Hosny.
El funcionario hizo este anuncio durante la rueda de prensa celebrada en el Museo Egipcio para mostrar los cabellos de Ramsés, que llevaban más de tres décadas en Francia.
Hosny aseguró que, a pesar de tratarse de "algo tan simple como un mechón de pelo, tiene mucho valor porque perteneció a Ramsés II" y añadió que "ni siquiera un mechón de pelo debe estar fuera de Egipto" sin el consentimiento del país.
El contencioso de los cabellos de Ramsés empezó en noviembre pasado cuando Jean-Michel Diebolt, un cartero francés de 50 años, puso a la venta los mechones del faraón por Internet.
Diebolt se hizo con los cabellos de Ramsés II a través a su padre, que formó parte del equipo de investigadores que estudió la momia del faraón en 1976, cuando fue trasladada desde el museo de El Cairo a Francia.
Tras el escándalo que generó el intento de venta por internet, una misión de arqueólogos egipcios viajó a Francia y regresó a El Cairo la semana pasada con los preciados cabellos del faraón.
Por su parte, el director del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, Zahi Hawas, señaló que otra de las piezas que las autoridades egipcias están intentando recuperar en estos momentos es la estatuilla de un rey de 30 centímetros de longitud conservada en un museo de Barcelona, aunque no aportó más detalles.
Esta no es la primera vez que Egipto declara su intención de hacerse con el patrimonio cultural que se encuentra fuera de sus fronteras.
Hawas ha manifestado en otras ocasiones el interés por recobrar las piezas más simbólicas de la historia de Egipto como el busto de Nefertiti, en el Museo Egipcio de Berlín, o la "piedra Rosetta", en el British Museum.
Los mechones de Ramsés II, que reinó entre 1279 y 1213 antes de Cristo y fue uno de los faraones más emblemáticos de la historia egipcia -a él se le debe el templo de Abu Simbel, por ejemplo-, estarán expuestos a la vista de todo el mundo junto a la momia del faraón en el Museo Egipcio de El Cairo.

El domingo se cumplían 84 años de ese 26 de noviembre de 1922 en el que el arqueólogo Howard Carter descendió entusiasmado los 16 escalones que conducían a la tumba de Tutankamon. A la vez, miles de


Tutankamon no fue asesinado, sino que murió de una herida en la  pierna
Tutankamon no fue asesinado, sino que murió de una herida en la pierna
28-11-2006 09:01:12
El domingo se cumplían 84 años de ese 26 de noviembre de 1922 en el que el arqueólogo Howard Carter descendió entusiasmado los 16 escalones que conducían a la tumba de Tutankamon. A la vez, miles de radiólogos de todo el mundo aterrizaban en Chicago para la cumbre anual de este gremio en Norteamérica, que se inauguró ayer con un descubrimeinto histórico. Uno de ellos, Ashraf Selim, traía consigo los secretos del faraón que Carter no logró encontrar, el escáner de una herida en la pierna que le habría quitado la vida. Durante casi medio siglo, la muerte del joven rey convertido en gran faraón ha conquistado la imaginación colectiva con intrigas de palacio y conspiraciones mortales de las que se habría vengado desde el más allá. La Ciencia había contribuido a ellas. Las radiografías realizadas a la momia en 1968 y 1978 descubrieron huesos rotos en el cráneo, lo que llevó a pensar que el faraón había muerto violentamente a los 18 años. Su consejero, Jeperjeperura Ay, hermano de Nefertiti, que ocupó el trono a su muerte y se casó con su viuda, se convirtió en el villano de esta novela negra ocurrida hace más de 3.000 años.
Si la Ciencia lo trabó, la Ciencia lo ha destrabado. Un nuevo adelanto tecnológico, la tomografía computarizada, ha revelado que esos fragmentos de hueso corresponden en realidad a la primera vértebra cervical, que probablemente se quebró durante el traslado de la momia. El doctor Ashraf Selim, el radiólogo egipcio que ha dirigido la investigación, no regatea adjetivos para describir el «nefasto» estado en que se encuentra la momia, algo de lo que culpa al arqueólogo británico. «Una momia debería estar intacta, para eso se momificó, para preservar los restos del cadáver», explica para ABC. «El cuerpo estaba cortado, la cabeza decapitada, las extremidades separadas, los huesos fracturados ...».
Algunos creen que parte del daño pudo deberse a un descuido de los embalsamadores o a algún accidente ocurrido durante la toma de las radiografías , pero para Selim, el verdadero villano es el arqueólogo que violó el cuerpo del faraón. «Creemos que la pieza rota de la primera vértebra de la columna vertebral del rey pudo haber sido fracturada y desmembrada cuando Carter, Derry, Hamdy y su equipo le arrancaron la máscara de oro, que estaba firmemente sujeta al cuerpo con pegamento», dictaminó el médico. «Al usar instrumentos metálicos, rompieron la fina y frágil pieza del cuerpo que descansa justo detrás de la base del cráneo, donde emerge la espina dorsal».
De entre todos esos huesos rotos, uno le llamó especialmente la atención: el fémur. Aquí la resina líquida que utilizaron los momificadores para embalsamar el cadáver forma un reborde sobre la parte de la fractura lo que indica que el hueso ya estaba roto antes de aplicar el procedimiento. «¿Cómo si no hubiera llegado hasta allí la resina?», reta Selim.
A partir de ahí la teoría de su muerte se vuelve menos intrigante. Lo más normal es que el faraón sufriera una herida en la pierna que se infectó y acabó costándole la vida. La otra opción es que la fractura provocase un coágulo de sangre que desembocó en una embolia. En cualquiera de los dos casos, la muerte del faraón se habría producido una semana después de aquélla herida fatal. «Obviamente no podemos estar seguros porque no tenemos pruebas», se apresura a añadir el médico radiólogo.
Moderna tecnología
Selim disculpa a sus colegas de otras épocas que erraron en el diagnóstico, porque habría sido imposible detectar el reborde de resina con una radiografía común. La ventaja de la tomografía computarizada es que muestra imágenes de menos de un milímetro de espesor. Y las muestra en tres dimensiones, con alta resolución y alto contraste.
El médico egipcio dudó a la hora de aceptar el proyecto de cinco años porque no tenía experiencia previa en el escaneo de momias, «pero como nadie más la tenía, no me sirvió de excusa», bromea. El resto de su equipo dudó por motivos muy diferenctes: el miedo a la maldición de Tutankamon.
Ahora Selim se carcajea cuando habla de ello, pero el 5 de enero del año pasado, cuando se disponía a acometer la labor, no había risas en la sala. Una gran tormenta de arena azotaba la ciudad mientras los expertos del Museo de Arqueología de Egipto sacaban cuidadosamente a la momia de su sarcófogo. La operación resultó ser mucho más engorrosa de lo que nadie esperaba, según recuerda Selin, y se alargó entre tres y cuatro horas. Uno de sus ayudantes empezó a toser imparablemete, mientras sus compañeros le observaban en silencio. Todos tenían en mente las misteriosas enfermedades que sufrieron todos los miembros del equipo de Carter que trabajaron en la profanación arqueológica de la tumba.
Cuando estaban a punto de empezar el escaneo, el aire acondicionado se detuvo de golpe. Durante la siguiente media hora los técnicos trabajarían para repararlo, pero nunca supieron qué falló en el sistema. «Si no hubiéramos sido científicos, habríamos creído en la maldición de los faraones», admitió Selin al salir.
En realidad habían terminado la parte más fácil. El escáner apenas duró 15 minutos, pero el resultado sería un jeroglífico de huesos que nada tiene que envidiarle al que encontró Carter en la catacumba del faraón. Para ser exactos, 1.900 imágenes trasversales que retratan los aspectos más íntimos del cuerpo de 1.65 centímetros de altura que tenía el faraón en el momento de su muerte. A los médicos les costó un año y medio llegar a las conclusiones que expusieron ayer en el congreso anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica, que se celebra en Chicago esta semana. Aquí, Tutankamon, vuelve a ser el rey.

Tener 1.900 esculturas -muchas obras maestras- y una envidiada colección bizantina, y no saber qué hacer con ambas, empezaba a ser un problema que la nueva capital alemana ha resuelto reabriendo el


AFP  El Bode Museum de Berlín, rodeado por el río Spree
AFP El Bode Museum de Berlín, rodeado por el río Spree
18-10-2006 09:13:20
Tener 1.900 esculturas -muchas obras maestras- y una envidiada colección bizantina, y no saber qué hacer con ambas, empezaba a ser un problema que la nueva capital alemana ha resuelto reabriendo el Bode Museum. «Hemos reconquistado un palacio en mitad de Berlín», se enorgullecía ayer el director de los museos de la capital, Peter Klaus Schuster, en la primera presentación a la prensa de un fondo museístico apenas nunca visto.
La deriva de la formidable colección escultórica y piezas medievales empezaba a ser como la de Nefertiti, lo que es decir la «Mona Lisa» berlinesa, un tesoro único pero que no encuentra encaje ni lo tendrá hasta que se abra el futuro Neues Museum, en 2009, coronando esta simpar oferta de la llamada «Isla de los Museos». El presupuesto estatal del proyecto de renovación del grupo de cinco museos es de 1.200 millones.
El gran fondo escultórico tiene por fin su pedestal en el Bode, antiguo Museo del Emperador Federico, un chaflán de 1904 tocado de cúpula neobarroca, en la punta donde la isla divide al río Spree en el viejo corazón de Berlín. Federico el Grande a caballo da la bienvenida bajo la bóveda y da paso por una majestuosa sala, copiada de San Francesco al Monte de Florencia, a 6.500 metros cuadrados y hasta sesenta y seis «luminosas y aireadas galerías».
«El arte necesita aire, pero también su contexto intelectual», dijo Klaus Dieter Lehmann, que preside la fundación del Patrimonio Prusiano. Además de aire, el semiderruido Bode requirió en los años 40 un milagro que lo salvó de la piqueta socialista y ahora, seis años después y 162 millones en renovación, aunque luce aún tiros en la fachada. Pero ayer se pudieron ver por fin la «madonna» del presbítero Martinus y la de Donatello, su «Putto con tamboril» o la «Bailarina» de Antonio Canova y los «4 Evangelistas» de Riemenschneider. Gótico y barroco español comparten área con el italiano, como muestra el notable Felipe II de Sánchez Coello (1527), imaginería religiosa y escultura castellana de santos de comienzos del XVI.
Altares, retablos y mosaicos de la otrora poderosa Ravena, tesoros pictóricos de los últimos 1.500 años, a los que se unen 150 obras de maestros como Bellini y Tintoretto, de la pinacoteca Gemäldegalerie, se completan con frisos y capiteles orientales, hieráticas tallas y pinturas del Museo de Arte Bizantino y un Museo Numismático con 4.000 medallas y 1.000 monedas (de las 500.000 del fondo), incluyendo las de Alejandro Magno. El Bode estará comunicado en un futuro por un subterráneo con el vecino Museo del Pérgamo.



7-1-2006 03:45:47

La Gioconda (s.XVI) vive asediada como una mona de feria tras un cristal en París. Lo mismo le pasa a Nefertiti (1338 a.C.) en Berlín. Los pedruscos de Stonenghe (sin datación exacta, pero hace un porrón de años) ya no se pueden tocar porque tienen un cordón protector a prueba de quien quiera escribir «Tom quiere a Kate» dentro de un corazón. Sin embargo, «la obra de arte más influyente del siglo XX» es más accesible que Sharon Stone (otra obra de arte del siglo XX). Me refiero al urinario de Marcel Duchamp, por supuesto. Quizá el objeto llamado «Fuente», que el artista mandó en 1917 para una exposición a la galería Grand Central de Nueva York, no merezca a quien corresponda más protección que una papelera. O sea, que si un tipo en 1993 (antes de ser catalogada la cosa por 500 artistas y críticos como la obra más influyente del siglo pasado) ya había intentado cargarse el mingitorio con la firma de R.Mutt, nada más empezado el 2006 puede volver a emprenderla a martillazos y desconchar un pedazo del pedazo de obra de arte. El mingitoricida no sólo es reincidente sino artista. Probablemente sea cierto. Y no hay mejor sitio donde dar rienda suelta a su arte que una muestra sobre el dadaísmo en el Centro Pompidou.

Era el propio Duchamp quien creía que cualquier objeto puede ser una obra de arte si el artista lo declara como tal, lo saca de su hábitat y lo planta en una galería o en un museo. Cuando le rechazaron su pieza en Nueva York, escribió que no tenía importancia si el señor Mutt había fabricado la obra, que lo importante era que la había elegido y desprovisto de su original sentido práctico, le había dado otro nombre y le había creado un nuevo significado. Supongo que lo mismo pasará con la acción de atacar a martillazos un urinario. Sólo falta dar un nombre a la performance y listo. Aunque quizá el señor del martillo esté más cerca del «art brut» de Jean Dubuffet. Como diría Dalí, «esto que he hecho ni sé lo que es, pero está lleno de significado». Tan lleno (de significado y de otra cosa) como «Mierda de artista» de Piero Manzoni (90 latas de conserva numeradas). O las locuras de la francesa Orlan, que se somete a operaciones y las graba en vídeo. O Marina Abramovic y Ulay, que caminaron 2.000 kilómetros a lo largo de la Gran Muralla China comenzando cada uno en un extremo hasta encontrarse. Plas, plas, plas. Cuando restauren «Fuente» y piensen en volverla a exponer hay dos posibilidades: protegerla con un cristal o poner muchos martillos para que el público se sirva y haga el artista.


El Gobierno de El Cairopretende que Alemania le devuelva o al menos le deje en préstamo el busto de Nefertiti, estrella del Museo Egipcio de Berlín. Tal es la idea de Zahi Hawas, director del Consejo
13-6-2006 03:06:17
El Gobierno de El Cairo
pretende que Alemania le devuelva o al menos le deje en préstamo el busto de Nefertiti, estrella del Museo Egipcio de Berlín. Tal es la idea de Zahi Hawas, director del Consejo Supremo de Antigüedades, que, de momento, ha recibido la callada por respuesta del Gobierno germano.
«No queremos que las naciones europeas nos devuelvan todo lo que poseen de Egipto, sino sólo las piezas únicas», ha dicho Hawas, que prepara una «conferencia arqueológica internacional de países expoliados» para el año próximo. Nefertiti fue esposa de Akenatón, rey que instauró el culto al Sol (Atón) en Egipto. Su busto fue descubierto en 1932 por el alemán Ludwig Borchardt.

El Gobierno de El Cairopretende que Alemania le devuelva o al menos le deje en préstamo el busto de Nefertiti, estrella del Museo Egipcio de Berlín. Tal es la idea de Zahi Hawas, director del Consejo
13-6-2006 03:06:17
El Gobierno de El Cairo
pretende que Alemania le devuelva o al menos le deje en préstamo el busto de Nefertiti, estrella del Museo Egipcio de Berlín. Tal es la idea de Zahi Hawas, director del Consejo Supremo de Antigüedades, que, de momento, ha recibido la callada por respuesta del Gobierno germano.
«No queremos que las naciones europeas nos devuelvan todo lo que poseen de Egipto, sino sólo las piezas únicas», ha dicho Hawas, que prepara una «conferencia arqueológica internacional de países expoliados» para el año próximo. Nefertiti fue esposa de Akenatón, rey que instauró el culto al Sol (Atón) en Egipto. Su busto fue descubierto en 1932 por el alemán Ludwig Borchardt.

13-8-2005 03:24:36

BERLÍN. El busto de Nefertiti cubrió ayer otra etapa en su viaje de 3.300 años para ser exhibida en el Kulturforum de la Isla de los Museos, mientras siguen las obras en su definitivo emplazamiento, el Neues Museum. Nefertiti regresa a esta Isla de los Museos de la que partió en 1939. Tras haber sido descubierta el 7 de diciembre de 1912 por Ludwig Borchardt en el valle de Amarna (entre Luxor y El Cairo), primero recaló en el Neues Museum; durante la Segunda Guerra Mundial se refugió en una mina de Turingia, donde la encontraron los aliados; volvió a luz en los años 50 para ser exhibida en las afueras del sector americano y en 1967 se le buscó un domicilio en el barrio de Charlottenburg

«Joyas de faraones. Tesoros de magia, poder y belleza» viene a reivindicar la sensibilidad por el diseño y el refinamiento técnico de los creadores egipcios


10-3-2005 02:34:16

BARCELONA. Con la noticia del no asesinato de Tutankhamon a la vuelta de la esquina, el Museo Egipcio de Barcelona alza hoy el telón de «Joyas de faraones. Tesoros de magia, poder y belleza», una muestra que retrata el lujo y la opulencia de la joyería faraónica a través de 240 collares, amuletos, pectorales, diademas, anillos, pulseras, tobilleras, brazaletes y cinturillas, piezas llegadas en su mayoría de colecciones privadas y expuestas al público por primera vez.

Elogio de la belleza y de la rabiosa actualidad de unos diseños realizados hace más de 5.000 años, la exposición arranca con dos monumentales collares «usejet», una de las joyas más utilizadas por los egipcios para, acto seguido, trazar un recorrido cuyo hilo conductor abarca el periodo de gestación del concepto de joya en el Valle del Nilo, resalta la importancia del color y los materiales y analiza la doble condición de adorno y amuleto de algunas piezas. Tras detenerse en el uso de la joya como ornamento funerario, la muestra finaliza con una mención especial a los creadores y su rudimentaria aunque efectiva técnica. «Los antiguos egipcios tenían una sensibilidad por la belleza y el diseño extraordinaria», señaló el comisario de la exposición, Luis Manuel Gonzálvez.


La religión de los materiales


Entre los objetos expuestos destacan un anillo en el que figura una inscripción con el nombre de la reina Nefertiti, una máscara funeraria dorada y un pectoral con la representación de Isis. La muestra permite también acercarse al uso que del oro, la plata y otros materiales semipreciosos -coralina, lapislázuli, turquesa- hacían los egipcios, así como de la estrecha relación que se establecía entre el color de las joyas y las creencias religiosas.


Para Jordi Clos, presidente de la Fundación Arqueológica Clos, entidad propietaria del Museo Egipcio, el principal aliciente de la exposición está en la vigencia y actualidad de la mayoría de joyas expuestas. «Casi todas se podrían llevar hoy en día y podrían pasar como diseños contemporáneos», apuntó.




28-6-2004 02:02:02

EL CAIRO. El Museo Arqueológico de El Cairo reclama a Alemania el busto de la reina Nefertiti, pues considera que este país se hizo ilegalmente con la obra. En unas declaraciones al dominical «Bild am Sonntag», la nueva directora del museo, Wafaa El-Saddiq, afirmó que el busto de más de 3.300 años de antigüedad, descubierto en unas excavaciones realizadas en 1912, llegó a Alemania ilegalmente.

El arqueólogo alemán Ludwig Borchardt, encargado en su momento del traslado, minimizó ante las autoridades egipcias el valor del hallazgo para poderlo llevar así sin problemas a Berlín, señala la experta. Según El-Saddiq, en aquella época era costumbre que los hallazgos se repartieran entre Egipto y el país que organizaba la expedición arqueológica, pero las piezas extraordinarias debían permanecer en Egipto.


El rotativo alemán señala que, de momento, la directora quiere llevarse la pieza del Museo Egipcio de Berlín al de El Cairo por dos meses. Egipto había reclamado ya el busto al final de la Segunda Guerra Mundial, pero como no formaba parte de las obras expoliadas por los nazis, la pieza acabó quedándose en Berlín.













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