miércoles, 10 de marzo de 2010

Rosa Pujol


Rosa Pujol

Última actualización el 20 de Octubre de 2006

Rosa Pujol, Coordinadora de la Sección del Rincón del Escriba de AE.

Bajo la tenue luz del atardecer, nos acercamos cautos y en silencio hasta el reducto donde la dama reposa. Quien la conoce sabe de sus gustos y aficiones por viajar, escribir, y cualquier medio de comunicación que se precie.
Mujer de letras, de radio y de charlas, amena en su conversación y afable en sus costumbres. Tratemos de conocer un poco más de la vida y obra de esta mujer que pierde sus tardes en el Rincón del Escriba.

Rosa Pujol

Escribir es una de tus mayores aficiones. Desde cuándo lo haces?

Escribir, escribir, lo hago desde muy pequeña. Dejar que lean lo que escribo, lo vengo haciendo solo desde hace unos diez o doce años. Y aunque podría pensarse que todo lo que escribo lo hago en tono de humor, no es verdad. A veces, no muchas, también me pongo seria, romántica, trascendente, o decididamente cursi. Pero de esas cosas no circulan demasiadas. En cambio, todos habéis leído mis "chorradillas" egipcias, y las crónicas que hago de los viajes o eventos. El ser observadora, (¿o debería decir fijona?) y crítica me ha dado cierta fama de "enfant terible" y el que yo saque el cuadernito para tomar nota de las cosas os produce cierta intranquilidad. Pero no es para tanto, digo yo. Hay que reírse de todos, y si no hay más remedio, incluso de uno mismo. Pero si, he de deciros que escribir es una parte muy importante de mi vida. Y hay veces que no tengo más remedio que escribir sobre algo que me impacte. Estos son los escritos más serios y menos divulgados. En ocasiones tan poco divulgados, que duermen en algún archivo, entre los papeles de algún amigo, en la papelera de reciclaje, o en una de la calle. Pero quedaron escritos.

Cómo llega Egipto a ser el motivo de tus preferencias?

En mis libros de texto, todo lo que decía sobre Egipto era que construyeron pirámides, hipogeos y mastabas, y que ante una invasión del norte, se unieron los príncipes de Tebas y unificaron el país. También decía que hubo tres periodos históricos y que sufrieron invasiones de los hicsos y los hititas. Luego seguía: Los faraones constructores de pirámides fueron TRES: Keops, Kefrén y Micerino. Y en el Imperio Nuevo los más destacados fuerón Tutmés y Ramsés (sin más ordinal) Y cuando reinaba Ptolomeo (también uno de ellos, sin número) los invadieron los persas, luego los griegos y acabaron siendo provincia romana. Una pequeña aproximación al arte, en la que decía que además de pirámides también construyeron los templos de Karnak y Luxor, completaba el párrafo dedicado a Egipto.

Comprenderéis que esto no da para levantar pasiones, ni hacer aflorar vocaciones ocultas, pero resulta que ilustrando el párrafo en cuestión había una pirámide, y una pequeña foto de la máscara de oro de Tut. ¡¡Y aquello sí que enganchaba!! Yo trataba, sin éxito, de dibujar pirámides y de reproducir la máscara que tanto me gustaba por los márgenes de los cuadernos. Una profesora enamorada del mundo antiguo nos completó algo la información. Pero el enganche definitivo vendría más adelante un día que en la TV pusieron por enésima vez el bodrio llamado "Sinuhé el egipcio" Yo había leído el libro en la adolescencia, mayormente porque decían que era verde. Pero no me acordaba de nada. Y al ver la película lo releí e indagué para saber si tenía algún rigor histórico. Fue el primer picotazo de la Oca de Amón. Eso, y un vecino "infectado" que empezó a prestarme libros, fueron el germen. El resto de la locura fue surgiendo por sí sola. Y lo peor de todo es que no tiene el menor aspecto de aminorar. Siempre doy el mismo consejo: Si notas el picotazo de la Oca, no te resistas, relájate y goza, total, te va a dar igual......porque acabarás cayendo.

Rosa Pujol

A veces la inspiración necesita algún detonante, cuál es el tuyo?

Para escribir cosas de las "serias" sí hace falta un detonante, y un determinado estado de ánimo, o incluso unas condiciones favorables para sentarse a ello. Pero casi siempre tienen que ver con las personas que me rodean, sean o no conocidas. No sé, a veces me ha inspirado un niño para escribir un cuento.....o un insecto, las nubes, el sol, la arena y sobre todo, la luna y el mar. Aunque he de deciros que casi cualquier cosa me puede avivar la inspiración, una ventana por la que miro, un mueble viejo que han sacado a la calle para tirarlo, mi gato......no hay reglas fijas. De pronto te surge una idea, y a veces incluso me he levantado de la cama para fijarla. A mi modo de ver es más difícil encontrar inspiración para proseguir con algo que está en marcha, por ejemplo, un libro. Yo tengo uno casi acabado, pero dudo entre matar a todos los protagonistas y tirar el original a la basura, o casarlos y que coman perdices. La idea original me sigue gustando, pero encontrar la inspiración para darle cuerpo es muy complicado. Pero lo conseguiré. Este tampoco me lo editarán, pero al menos lo acabaré. Es difícil encontrar inspiración para algo muy largo. Lo mío es el relato corto. Para eso, como he dicho, me inspira cualquier cosa.

Sueles viajar muy a menudo. Cómo inciden los recuerdos a la hora de escribir?

Yo creo sinceramente que las personas estamos formados por un 75% de agua y un 25% de recuerdos. Por lo tanto los recuerdos de lo vivido inciden de manera muy marcada en lo que se escribe. Yo puedo ambientar un relato en Egipto porque he estado allí. No podría ambientarlo en la India porque no la he visitado. Se necesita más imaginación de la que yo tengo para ambientar una historia en un lugar que no puedas ver con los ojos de recordar. El viajar no sólo te deja provisto de recuerdos, sino que te amplia los horizontes, y te ensancha la mente. Es la mejor escuela de vida que conozco. Y naturalmente el hecho de conocer muchos lugares facilita la comprensión de las distintas maneras de vivir y de pensar de las gentes. Y es cuando uno deja de mirarse el ombligo cuando se empieza a disfrutar de lo que se ve y de lo que se recuerda. Naturalmente todas estas experiencias son aprovechables a la hora de escribir. Mis personajes de ficción no lo son tanto, casi siempre que describo a alguien, existe en la realidad, aunque sea alguien que vi en el metro de Nueva York, o en un mercadillo en Rio de Janeiro. Caminar por las ciudades con los ojos abiertos es fuente inagotable de inspiración.

Rosa Pujol

Como viajera, Egipto cómo te ha impresionado?

¿Cómo viajera? Muy, pero que muy desfavorablemente. No se asuste nadie. Me has preguntado como viajera. Y como viajera experimentada, te diré que es uno de los países más desastrosos que he visitado. Es decir, te dejan colgado, hay overbooking, el guía no tiene ni idea, te cambian las visitas a su antojo, te intentan estafar, los taxis son sucios, no puedes cruzar la calle, el ruido de El Cairo es espantoso, etc. etc. Al final todo sale, pero cuesta mucho trabajo y mucho backshish o como se escriba la "propina" típica de Egipto. Pero todos estos inconvenientes no sólo no le restan un ápice de interés, sino que hacen que sea el país de mis amores. Un momento, no quiero decir que me apasione regatear el precio de un taxi con un señor de chilaba. Pero como resulta que el señor de la chilaba ha de llevarme a las pirámides, pues lo soporto, y a veces, hasta me resulta divertido. ¿Impresionarme? No podéis imaginar cuanto. La primera noche que pasé alli no pude pegar ojo. Solo quería que amaneciera. Odiaba que se hiciera de noche porque me restaba tiempo. Quería verlo todo. Me hubiera quedado allí a escribir sentada en la uña de Ramses II en el Ramesseum, esperando inspiración. Seguro que me hubiera llegado inmediatamente. El "spirit of place" que percibo allí es demasiado fuerte. Seguro que os ha pasado a más de uno. Ahora bien, un turista "ordenado" allí lo debe pasar fatal, reconozcámoslo.

Cada viaje alimenta el espíritu, cuéntanos algo que te haya dejado una marca especial.

No podría hablar de una sola experiencia, ya que hay muchas cosas que me han impactado, pero voy a contar un par de cosas. En una ocasión fuimos a Munich en coche y ya de regreso, decidimos parar en Dachau y ver el campo de concentración que instalaron allí los nazis. El campo en sí ya no existe, aunque han dejado un barracón de muestra, los hornos, y la verja con la tristemente famosa leyenda "Arbeit macht frei" (El trabajo os hace libres) que ponían en estos horrores. Allí seguían las alambradas de espino y las torretas de vigilancia. La gran chimenea dominaba todo. Recorrer aquel lugar, oyendo nuestras pisadas en la gravilla gris, visitar los barracones inhumanos en que se apiñaban los seres humanos, y ver el museo de objetos y fotografías de la época, y sobre todo, un gran mapa del III Reich en los que unos puntos marcaban los innumerables campos que construyeron los nazis para exterminar personas, hizo que me sintiera algo avergonzada de la raza humana. ¿Cómo pudo existir esa barbarie al lado justo de un idílico pueblecito alemán, lleno de flores y de gentes pacíficas? Esto me tuvo meditando bastante tiempo.

La otra experiencia es menos sombría, y sucedió en Brasil, cuando estábamos visitando las Cataratas de Iguazú. Estábamos alojados en un hotel al lado de las cataratas, que ya habíamos visitado por la mañana, y por la tarde disfrutábamos de la piscina cuando se puso el cielo negro, y se organizó una tormenta como yo no había visto jamás. Lo normal habría sido meternos en la habitación con un libro, pero algo nos impulsó a irnos de nuevo a la catarata a ver la tormenta. Y allá que fuimos con los elementos desatados, con un viento que casi no nos dejaba andar y una lluvia que nos azotaba. Y lo mejor del caso es que no fuimos los únicos. Todo estaba lleno de gente que pensó como nosotros y estaban allí empapándose y viendo el magnífico espectáculo de las cataratas bajo la impresionante tormenta.

Y otra experiencia, más de andar por casa, que guardo en mi corazón fue un viaje a Barcelona. Concretamente el 24 de Julio de 1992, exactamente la fecha de inauguración de los Juegos Olímpicos. Tuve la suerte de estar invitada a la ceremonia de inauguración, y pasé uno de los mejores días de mi vida. Barcelona estaba espectacular y flotaba en el ambiente algo especial. Fueron muchas emociones juntas, y creo que lloré tanto o más que la Infanta Elena. Ver que todo el estadio contenía la respiración cuando el arquero disparó la flecha, y el estallido de júbilo cuando se iluminó el pebetero fue muy, muy intenso. Luego la riada de gente bajando por las fuentes de Montjüic con la satisfacción dibujada en el rostro- Al día siguiente, todo el mundo en La Rambla leía los periódicos con expresión de orgullo....... hasta el feísimamente tierno Cobi, diciendo "amigos para siempre" en la carretera me emocionaba. Quizás es una ñoñería, pero yo estaba exultante, y me pareció percibir felicidad en el ambiente. Esto, no sucede a diario, aunque confieso que me gustaría.

Rosa Pujol

Cuando se afianza este amor por la cultura del Antiguo Egipto?

Pues poco a poco. Tampoco fue un calambrazo. Resulta que un día fui al cine a ver una película llamada "La Esfinge", egiptológicamente mala, como casi todas, y estéticamente preciosa, también como casi todas. Y a la salida estaban dando unos folletitos en los que anunciaban unos cursos impartidos por el profesor Almagro, pero el otro, creo que era médico y hermano del que fuera director del Arqueológico. Pero este señor tenía gran capacidad didáctica, y buen material visual. Asistí al curso, y me envenené ya para siempre. De los apuntes que tomé salió una especie de Historieta (por lo sucinta) de Egipto. Y a partir de ahí me compré el Drioton/Vandier, y lo devoré, luego ataqué con Pirenne, Daumas, Desroches-Nobleourt, Barry Kemp, etc etc. hasta llegar a la actualidad, en que estoy en un momento de asfixia bibliográfica. Tengo libros en casi todos los idiomas (incluidos los que no entiendo), fotocopias a millares, textos jeroglíficos, diapositivas... Es decir, que ya no me cabe ni un folio. Pero sigo acumulando y comprando cosas. Esto debe ser lo que tú dices el "amor afianzado" por Egipto.

Dentro del vasto panorama del AE cual es el período histórico que más te atrae?

En esto no soy nada original. Me tira el Imperio (Reino, como decimos ahora) Nuevo. Y ¡cómo no! la dinastía XVIII, aunque no soy demasiado amárnica. Soy más "fan" de Amenhotep III y su tiempo. Me parece que las dinastías XVIII y XIX fueron las más florecientes en Egipto en todos los campos. Durante Tutmosis III las fronteras de Egipto alcanzaron su mayor extensión, mientras Hatshepsut enviaba su expedición al Punt. Luego en época de Amenhotep III se construyeron quizás las partes más bellas de los grandes templos. En esta época también podemos ver el florecimiento de las llamadas Artes Menores, que nos han dejado los delicadísimos frasquitos para el kohol de la reina Tiyi, y las joyas de Tutankhamon, entre otras cosas. Luego llegarían los Ramsés que acabarían de llenar Egipto de templos hasta Nubia. Vamos, que tengo gustos muy corrientes y me gusta lo bonito, como a todo el mundo. Admiro mucho a los que se dedican a lo predinástico, o a quienes bucean en textos ptolemaicos. Pero eso no es mi fuerte.

Rosa Pujol

Hay algún personaje en particular, que por sus características te atrape más que otro?

Me suelen atraer más los personajes no reales, precisamente por eso, por ser personajes que me parecen más vivos. Los reyes siempre se representan encorsetados en ritos y ceremonias, mientras que los nobles nos muestran mucho de la vida cotidiana en el Antiguo Egipto. Entre mis favoritos están Ptahotep, Ti, Ramose, Rekhmire, Userkaf, Menna, Sennenmut, Amenhotep, hijo de Hapu, Ani, Ahmosis, hijo de Abana, Jaemuaset, Nakht…… Es decir, me encantan los dueños de tumbas bonitas, y los protagonistas de historias fascinantes. Aunque también me gustan los reyes, y la historia 'oficial'

Como amante de la palabra escrita, seguramente leer ocupa mucho tiempo en tus días, tienes algún libro al que acudas como referente constante?

Si, claro. Tengo varios libros que me ayudan a mantener los músculos de mis brazos en forma. Porque coincidiréis conmigo en apreciar lo que pesan nuestros "libritos·. Pues mira como libros de historia tengo siempre a mano el Drioton/Vandier, y el Grimal, en ocasiones también el Michalowsky. Y como no el Barry J. Kemp. En cuanto a Diccionarios, para lengua el Gardiner y el Faulkner, y para religión el diccionario de Mitología de Elisa Castel. Elisa, gracias por facilitarnos tanto las búsquedas.

Pero naturalmente, mis libros fetiche son muchos más. Supongo que a todos os sucede lo mismo.

Cómo ves las posibilidades del mercado español para obtener buenos títulos sobre egiptología?

Aquí me has dado en la línea de flotación, y además me proporcionas una plataforma estupenda para reivindicar lo que vengo diciendo desde hace mucho. Voy a ver si soy capaz de explicarme de una manera clara y concisa para exponer mis ideas, sin aburrir a la concurrencia.

En cuanto a los autores que tenemos, y salvando algunas excepciones que empañan el panorama, creo que en general se publican trabajos serios e interesantes. Pero, seamos realistas, tampoco hay demasiados. Mientras en otros países se publica mucho y muy bueno. Entonces tropezamos con dos escollos para acceder a estos trabajos, digamos, internacionales. El primero es la dificultad de obtención de los libros, que normalmente hay que pedir, o encargar al primer amigo que viaja al país de edición. EL segundo suele ser el idioma. Por más que casi todos nosotros seamos capaces de manejarnos en los idiomas más frecuentes, indudablemente sería más cómodo poder leerlos en español. Y aquí viene mi reivindicación. ¿Por qué tenemos tanto miedo en nuestro país a traducir obras de contrastado valor egiptológico? Mi opinión personal es que hay estudios e investigaciones que ya están hechas. Por lo tanto, es tonto pretender hacer nosotros la nuestra, cayendo en el simple refrito de cosas que ya han sido publicadas. Para ilustrar esto, me voy a referir como ejemplo a una obra tan seria como el Pharaonic Clothing de Gillian Vogelsang-Eastwood. Pongamos por caso que a mi se me ocurre hacer un monográfico sobre vestimenta egipcia, pues tendría que recurrir a esta obra y a otras como esta. Mi pregunta es, si ya están escritas ¿no sería suficiente con traducirlas y publicarlas? Esto es solo un ejemplo, pero lo mismo sucedería con el libro de perfumes de Lise Manniche, o el de joyas de Carol Andrews. Evitaríamos plagios, refritos, y también neuronas, puesto que si el estudio está hecho y no hay nada nuevo que aportar, ¿de qué sirve darle otra forma?

Por supuesto esto solo es mi opinión, que puede no ser acertada.

Rosa Pujol

Cómo ves la egiptología española del siglo XXI?

Veo la Egiptología en auge, como si quisiera levantar el vuelo. Hay mucha gente interesada seriamente en ella, y embarcada en proyectos faraónicos (nunca mejor empleada la expresión) como nuestro compañero José Antonio. Y cada vez hay más cursos, seminarios, encuentros, exposiciones, etc. Aunque de momento, veo que la mayor parte de actividades se desarrollan en Madrid y en Barcelona, mientras el resto de las regiones andan algo huérfanas. Pero también esto parece entrar en vías de solución.

Mi pesar es el de siempre, que somos pocos y mal avenidos. Mi sueño dorado, además de que la Egiptología fuera disciplina universitaria, sería que todos los españoles que estamos interesados en la fascinante y rica cultura egipcia dejásemos de mirarnos el ombligo y camináramos todos en la misma dirección, aunando esfuerzos. Pero ese sueño está lejos, al menos de momento. Al parecer las discrepancias son insalvables. Aunque muchos de los de a pie, no lo entendamos.

Sueles dar charlas y conferencias sobre distintos temas egiptológicos. Cual es la respuesta del público?

El público suele ser encantador, y siempre responde positivamente. Los asistentes a estas conferencias son personas realmente interesadas, y que saben bastante. En ocasiones, más que el propio conferenciante. Y escuchan atentamente, toman apuntes, graban las charlas y hacen preguntas al final de la conferencia.

Confieso que la primera vez que hablé sobre una pieza del arqueológico, en el propio museo, me faltaba el aire, y no podía articular palabra, tratando de ceñirme al texto. Hasta que me olvidé de lo que había escrito, y simplemente les conté con palabras corrientes a aquellos compañeros lo que había investigado sobre esa pieza. A partir de entonces, he ido cogiendo soltura, y he perdido el respeto totalmente al micrófono y a la tarima. Disfruto muchísimo preparando las conferencias, y creo que el cariño con que están preparadas las hace llevaderas para el público. Hasta ahora, no se me ha dormido nadie en una conferencia. Creo yo. Al menos yo no los oí roncar.

Rosa Pujol

Cómo llegas a formar parte del mundo de Amigos de la Egiptología?

De pura casualidad. Cuando me sumergí en este mundo de Internet, las primeras 'navegaciones' que hacía no necesito decir que tema tenían siempre. Y encontré AE, y me afilié a la lista de distribución. Y he de confesaros un pecadillo. A los pocos días cancelé la suscripción porque estaba inundada de mensajes carentes de interés, con preguntas tontas, y más extraterrestres de los que yo quería encontrar. Y me olvidé de AE.

Pero algún tiempo después gentes de mi total confianza, me informaron de que el ambiente había cambiado, y ya no había ETs y que la cosa era más seria. Y lo intenté de nuevo. Y esta vez sí que me gustasteis. Me fui involucrando más y más, y llegué a formar parte del equipo de Coordinadores, en el cual me encuentro muy a gusto.

Te parece que Internet mediante y las listas de distribución es más fácil y didáctica la divulgación?

Claro que lo es. La inmediatez del correo electrónico, la facilidad de enviar imágenes, ficheros, trabajos o noticias hace que siempre contemos con información de primera mano. Y sinceramente creo que las personas no expertas que recurren a nosotros siempre obtienen respuestas serias a sus preguntas. Por tanto nuestra labor didáctica sin pretensiones puede hacer mucho por quien acaba de empezar, y puede ayudar a quien se halle metido en algún trabajo relacionado con la Egiptología.

Las novelas ambientadas en el AE, qué opinión te merecen? Disfrutas su lectura?

Si que las disfruto, supongo que como todos vosotros. Si he de leer una historia de amor o de intriga, prefiero que esté ambientada en el antiguo Egipto que en Zamora, pongo por caso. Y no tengo nada contra Zamora, es solo un modo de hablar.

Pero si me pides opinión desde el punto de vista egiptológico, te diré que muchas de ellas han oído campanas y no saben muy bien donde. Para ejemplo, basten los suelos de 'blanco mármol' que Pauline Gedge suele poner en sus palacios. Y así muchos detalles. Pero confieso que yo disfruto con estas novelas. Como lectura de playa me parecen interesantes. Lo único que siempre aconsejo a la gente es que no vayan a confundir novelas con textos. En una novela, el autor tiene licencia para decir lo que le parezca bien, puesto que hablamos de ficción. Otra cosa es si pretende hacer novela histórica seria, donde debería atenerse a los hechos históricos.

En cuanto a los autores más famosos, diré que Pauline Gedge urde mejores historias, aunque Christian Jacq es mejor egiptólogo, aunque a veces se empeñe en no parecerlo. Mis novelas preferidas son El Papiro de Saqqara de Geedge y La Reina Sol de Jacq. No digo que sean las mejores, simplemente son las que más me han enganchado.

Rosa Pujol

Qué consejos darías a los que recién comienzan, ves estos tiempos más fáciles que cuando tú comenzaste a investigar Egipto?

Si, ahora no solo la Egiptología sino todo es más fácil. Estamos en la era de la información. Y cualquiera desde su casa puede tener acceso a Museos, Bibliotecas, a foros como AE donde pueden aconsejarte o responderte a una duda. Ahora las posibilidades son infinitas, aunque también hay que tener cuidado y no equivocarse de 'autopista' en este mundo de sobredosis de información.

Siempre queda algún sueño por cumplir, alguna travesura por hacer, cuál es la tuya?

Uff!!! Creí que esto era un a entrevista relacionada con la Egiptología.

Bueno en serio, no sé si se le podría llamar travesura, pero creo que daría algo por estar subida en un andamio en el Templo de Karnak ayudando a la Universidad de Chicago en su trabajo de copiar textos de las paredes. O quizás me conformara con preparar el café para los arqueólogos de una expedición como el Proyecto Djehuty.

Cuando leí el libro de Kent Weeks, The Lost Tomb, sentí gran envidia de la Sra. de Kent Weeks, que tenía el hermoso trabajo de catalogar cuanto hallaban en la KV 5 cada día, sentada en una mesita plegable, e iluminada con un farolito de camping-gas. Algo así sería mi sueño.

No obstante, creo que he cumplido con creces algunos de mis sueños, y creo que aún cumpliré alguno más.

Hagamos un viaje en el tiempo, volvamos al Antiguo Egipto, y vístete con la túnica de lino, cómo lo imaginas?

Es difícil imaginar tal cosa. Pero en cualquier caso, no me gustaría ser sirvienta y estar fabricando pan o cerveza, con una faldilla que no debía favorecer nada. A mi me gustaría ser esposa de noble, sacerdotisa, adoratriz, o algo asi. Y ya, puestos a imaginar...... creo que yo sería Tawy, como no podía ser de otro modo.

Y tendría una casa preciosa, con su estanque con lotos, y un embarcadero con mi barquita privada para pasear por los canales del Nilo al atardecer. Y todas las noches tendría fiestas y banquetes. Esa sería una buena excusa para poder maquillarme y adornarme a placer.

Aunque creo que tanto si me coloco en el Antiguo Egipto, como si me imagino en el año 3.000, yo seguiría siendo la misma. Y seguiría apreciando las pequeñas cosas que la vida ofrece. Y, de haber sido Tawy, o alguna similar, hubiera pensado que por muy bonita que fuera la tumba que me estaban preparando, y por mucho que me aseguraran una eternidad feliz en los Campos de Ialu, yo casi me inclinaría por vivir la vida intensamente como 3nhw tp-t3, es decir, mientras estuviera viva. Por si acaso.

Rosa Pujol

Este espacio es tuyo, Rosa, puedes aquí dar rienda suelta a tu imaginación y contarnos lo que quieras.

¿Lo que quiera? Vos no sabés lo que decís, loca. Puedo acabar con el espacio de la web, pero tú lo has querido. Vamos allá.

Voy a acabar esta entrevista entresacando algún fragmento del escrito que salió de mi primer viaje a Egipto. Esto no lo comparto con casi nadie, pero vosotros os lo merecéis.

No puedo decir que en el momento en que puse el pie por primera vez en Egipto sentí un escalofrío. No es cierto. Lo estaba sintiendo desde varios días antes, cuando preparaba toda la parafernalia de planos, mapas y guías para llevarme. Lo sentí mucho más fuertemente una vez instalada en el avión. Aquí confieso que todo contribuyó a que el hecho fuera mágico, especial. El avión que nos llevaba disponía de una pantalla gigante como de ordenador, en la que aparecían todos los datos del vuelo tales como altitud, velocidad, distancias recorridas y por recorrer...etc. También aparecía un mapa con una línea que se iba desplazando a medida que el avión avanzaba: Valencia, Baleares, Estrecho de Messina, Grecia...y por fin cuando en el mapa aparecieron lugares como Alejandría, Cairo, Gizeh, Saqqara, creo que me faltaba poco para levitar.

Llegué a El Cairo con una impaciencia difícil de controlar. Para mayor desconsuelo de los impacientes, el hecho de llegar de noche impide hacer nada hasta el día siguiente.

En el coche, camino del hotel, escudriño la oscuridad con la esperanza de entrever algún volumen triangular conocido. Esfuerzo que después comprendí absolutamente baldío: el aeropuerto está en sentido opuesto a las pirámides. Si que pasamos, aunque a toda velocidad, por un paso elevado que llegaba a la altura del hombro de un coloso de Ramsés II ¡original! que los muy vándalos han colocado como decoración en medio del tráfico enloquecido de la ciudad. No les durará mucho, pero hay que reconocer que es original la idea, y que pocas ciudades se pueden permitir un adorno tan valioso.

Duermo lo que puedo, lo cual no es gran cosa. Paso gran parte de la noche en la terracita, asomada al río, presa de su seducción. Pienso que efectivamente estoy por fin en Egipto, que lo que miran mis ojos es el Nilo, el mismo Nilo que discurría hace tres mil años bañando otros decorados. Casi no puedo creerlo. En realidad, nada me ayuda a recrear en la imaginación dichos decorados. La ciudad que tengo ante mis ojos puede ser cualquier cosa menos egipcia, en el sentido que yo le doy a la palabra. Es una barahúnda de ruido, bocinas, edificios contradictorios, mezquitas, barcos-restaurante y hoteles de lujo dividida en dos por la franja negra del río.

De vez en cuando suenan los muecines en los alminares de las mezquitas. Gracias a los métodos actuales de ampliación de sonido se les puede escuchar en esta ciudad, donde el sonido más familiar es el del claxon de los coches. De no ser así, se habrían vuelto todos ateos y no se acordarían de rezar a sus horas. Este sonido le da un encanto especial a la ciudad, aunque te devuelve a la realidad árabe de El Cairo.

Hace frío. No hay que olvidar que es Diciembre. Además estoy cansada, no tanto del viaje como de la excitación. Hago un esfuerzo por hacerme comprender a mí misma que si no duermo, al día siguiente estaré hecha unos zorros y no podré dar la talla de turista de pro. Así que me acuesto y me duermo mientras trato de resolver el crucigrama faraónico en inglés de la revista de la Egyptair, que tiene definiciones tan complicadas como ésta: Howard..............(6 letters) discovered the tomb of Tutankhamun.

Rosa Pujol

Ahora os transcribo un fragmento menos romántico, pero más gracioso. Sucedió cuando visitaba la tumba de mi antepasada Tawy.

Y ya vamos al colmo, nº 52: Nakht. Es como una boca de lobo. A mi me daba miedo entrar, ya que no sabes ni dónde pisas, ni si el recinto es grande, o si vas a tropezar con una pared de frente. El guardian de allí me insistía:
"no afraid, Madam, no afraid",
mientras iluminaba con una tenue linterna, y me protegía de las sombras procelosas, poniéndome la mano en la espalda. Cuando ya se me acostumbró un poco la vista y me decidí a entrar, al árabe ya se le había escurrido la mano por mi espalda y la tenía puesta directamente en el culo. Como la posibilidad de que hablase español era realmente remota, le comenté a mi marido:
- Oye, que aquí el egipcio me está tocando el culo.
Y su respuesta fue:
- Pues yo no tengo la menor intención de pegarme con él, así que tú veras el interés que tienes en esta tumba.
Yo realmente tenía interés, así que decidí seguir adelante viendo la tumba, y dejar que el guardián disfrutara, aunque en honor a la verdad conseguí escabullirme bastante bien. Como es lógico, no iba a dejar de ver la tumba de Nakht por un tócame allá ese culo.

Bueno queridos AEs, esta soy yo. No sé si todo este rollo que os he escrito habrá valido para que me conozcáis algo más, pero al menos, espero no haber resultado aburrida.

Un gran abrazo para todos, y a ti, Ana María, muchas gracias.

Amelia B. Edwards















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